Discurso del III Foro internacional antifascista
Moscú,
25 de mayo de 2026
¡Queridos camaradas! ¡Amigos y compañeros!
Nos dirigimos a ustedes desde la ciudad héroe de Moscú, en cuyas paredes se detuvo la marcha de los ejércitos hitlerianos. En los duros días de invierno de 1941, el pueblo soviético demostró al mundo: el fascismo no es omnipotente, será derrotado si los pueblos unidos por la fe en la verdad y la justicia se levantan contra él.
III Foro internacional antifascista se lleva a cabo en un momento en que la humanidad se enfrenta una vez más a los peligros más graves. La reacción imperialista busca desplegar su ofensiva más amplia posible. Sus compañeros invariables siguen siendo el militarismo y el neocolonialismo, el neofascismo y el anticomunismo. Apoyándose en las fuerzas más oscuras, el capital oligárquico desea mantener y fortalecer su dominio sobre los pueblos, sobre su trabajo y talento, sobre las riquezas naturales de nuestro planeta, sobre el presente y el futuro de la humanidad.
La historia del siglo XX ha revelado de manera convincente la naturaleza agresiva del gran capital. Sus secuaces se enfurecen cuando los pueblos desafían las pretensiones de la oligarquía mundial de dominar y oprimir. Los capitalistas y su servicio ideológico consideran como su principal amenaza la clase obrera unida, el movimiento de liberación nacional, la aspiración de los trabajadores a la democracia y la justicia social.
Ante nuestros ojos, el capitalismo está abandonando cada vez más la pantalla abigarrada de la demagogia liberal. Cada vez habla menos de libertad y derechos humanos. La reacción recurre cada vez más a la dictadura, el terror, el chovinismo y la guerra. Diferentes formas de neofascismo se reaniman de diferentes maneras. Levantan la cabeza los simpatizantes de Hitler y Mussolini, Franco y Salazar, Horthy y Antonescu. Los bloques militares agresivos aumentan la actividad. Para presionar a los pueblos, los imperialistas utilizan cada vez más el terror político, el extremismo religioso, el odio étnico, la soga sancionadora y la porra militar.
Declaramos: la lucha contra el fascismo es inseparable de la lucha contra el anticomunismo y la rusofobia. Condenamos enérgicamente los intentos de equiparar a la Unión Soviética con el Reich de Hitler. Declarar a los libertadores “ocupantes”. Demoler monumentos a los soldados del Ejército rojo. Prohibir el simbolismo comunista y justificar a los cómplices del nazismo.
Todo esto no es más que preparación política de la revancha fascista. Los reaccionarios buscan privar a los pueblos de la memoria histórica, romper el vínculo de las generaciones, calumniar la hazaña de la URSS y toda la Resistencia Antifascista.
Reafirmamos nuestro compromiso con las evaluaciones y conclusiones expuestas en Manifiesto por la unificación de los pueblos del mundo “¡Proteger a la humanidad del fascismo!”. Aprobado el 22 de abril de 2023 en I Foro internacional antifascista en Minsk, confirmó plenamente su relevancia. Su espíritu de internacionalismo y solidaridad es la base de nuestra cohesión y acción conjunta.
Creemos que el fascismo no es un zigzag casual de la historia mundial. Nace de la crisis del capitalismo, del miedo del gran capital a los trabajadores, de su deseo de esclavizar y oprimir. Todas las manifestaciones de reacción extrema tienen como fuente principal el deseo de la oligarquía financiera de mantener su dominio a toda costa.
Un lugar especial en nuestra lucha común ocupa la lucha contra el terrorismo. Condenamos enérgicamente el terror en todas sus manifestaciones: individual, grupal o estatal; voluntario o mercenario; militar, económico o psicológico. El terrorismo causa muerte y destrucción, mutila el destino de las personas, genera miedo y odio, siembra dolor y sufrimiento.
Los pueblos tienen la obligación de ver las raíces profundas del terrorismo. No puede explicarse únicamente por el fanatismo de grupos desenfrenados o por la voluntad criminal de los individuos. Su caldo de cultivo es un mundo de desigualdad social, privación y pobreza, humillación y desempleo, intervenciones y genocidio, dictados y prácticas neocoloniales, arbitrariedad de sanciones y bloqueos cínicos.
Enfatizamos que el capitalismo no solo no es capaz de destruir el terrorismo, sino que reproduce constantemente sus premisas sociales, económicas y políticas. La lucha contra el terrorismo no puede reducirse a operaciones policiales y campañas militares. La vida exige la eliminación de sus causas: la explotación del hombre por el hombre, el saqueo neocolonial, la desigualdad social, la discriminación racial y nacional, la dominación del capital transnacional y la disolución de los bloques imperialistas.
Los participantes del III Foro internacional antifascista expresan su apoyo a las actividades antifascistas y antiterroristas de Rusia en el marco de una operación militar especial en Ucrania. Consideramos esta lucha como parte de una oposición general al dictado global, el terror estatal, el militarismo y el neonazismo. Condenamos enérgicamente los intentos de utilizar el territorio ucraniano como trampolín para ampliar la influencia de las fuerzas imperialistas.
Subrayamos que nuestra lucha contra el neonazismo y el terrorismo es de principios. No hay lugar para compromisos. Se dirige contra las fuerzas que buscan revisar los resultados de la segunda guerra mundial, rehabilitar a los cómplices del hitlerismo, destruir la memoria de la hazaña antifascista, sembrar el terror y el miedo, subordinando completamente el mundo al dictado del capital. Participar en esta lucha es apoyar el derecho de los pueblos a la seguridad y la verdad histórica, la soberanía y el desarrollo integral, la justicia social y la elección del camino socialista.
Exigimos enérgicamente a los Estados Unidos detener los intentos de dictar su voluntad a la República de Cuba. Durante muchas décadas, sigue siendo un símbolo de dignidad y lealtad al camino elegido.
Terminar de inmediato las numerosas sanciones contra la isla de la libertad y las acusaciones arbitrarias de Washington contra el líder de la revolución Cubana, Raúl Castro Ruz. El bloqueo contra Cuba es un acto de terrorismo de estado contra todo un pueblo. El deseo patológico de castigar a países enteros por elegir un camino de desarrollo es un ejemplo de política irresponsable y criminal
Nosotros expresamos nuestra solidaridad con la República Bolivariana de Venezuela. Exigimos detener la presión política y de poder sobre su pueblo, acabar con las sanciones económicas. Insistimos en la liberación inmediata del presidente Nicolás Maduro y Celia Flores. La intención de los Estados Unidos de aplastar al pueblo venezolano y apropiarse de sus riquezas naturales muestra el mismo curso neocolonial que alimenta el neofascismo, el terrorismo y las intervenciones militares.
Exigimos detener el genocidio del pueblo palestino. El ejército israelí debe poner fin a sus crímenes en la Franja de Gaza y a sus acciones agresivas contra el Líbano.
Insistimos en la realización del derecho del pueblo palestino a establecer un estado soberano.
Washington debe terminar con el apoyo a las acciones agresivas de Israel y sin demora desmantelar la operación militar contra Irán. La comunidad internacional está llamada a condenar las aspiraciones intervencionistas de los Estados Unidos y exigir una compensación por el daño causado al pueblo iraní.
Llamamos a todos los hombres de buena voluntad a fortalecer la frente única de fuerzas progresistas, de izquierda, comunistas, patrióticas, anticoloniales y antifascistas. Debemos unir fuerzas en nuestra justa lucha. En una frente unida, debemos desenmascarar el antisovietismo y el anticomunismo, defender los derechos de los trabajadores y luchar por un mundo justo y seguro.
Hacemos un llamamiento a todos los pueblos de la Tierra: ¡no se dejen engañar! No confíen en los que escupen mentiras sobre la libertad, pero llevan la servidumbre; los que hablan de democracia, pero cultivan la dictadura del capital; los que hablan de seguridad, pero incitan a la guerra; los que prometen luchar contra el terrorismo, pero siembran la discordia y la guerra.
Sólo el mundo de los pueblos iguales, la justicia social, la fraternidad de los trabajadores y el socialismo protegerá a la humanidad del fascismo, el terrorismo y la guerra.
¡No al imperialismo, al neonazismo, al anticomunismo y al terrorismo!
¡No dejemos volar el mundo! ¡No pasarán!
¡Que triunfe el mundo del trabajo, del socialismo y de la amistad de los pueblos!
¡Viva la solidaridad internacional de los trabajadores!
